Por Eduardo Carvajal. “Cuando las
letras fluyen, el volcán se enciende, las laderas se estremecen y las palabras
toman ritmo”
Desde
una empinada calle de Manizales. Julio 9 de 2018. Severo tropel se viene armando en
Colombia con la eliminación en Rusia 2018, pero esto tiene varias perspectivas
como puntos de análisis.
Primero, cae fácil el pueblo colombiano, que se deja convencer por los
medios interesados en que somos los favoritos para la Copa, algo que los
conocedores mundiales tenían descartado luego de ver la irregular eliminatoria,
pero como acá le comen a Hernández, Vélez o Mejía, se les olvidó que a ellos
les interesaba vender buenas noticias del seleccionado.
Segundo, la tendencia americana de juzgar a post en vez de proponer a
pre, esto bien explicado es que resulta más fácil caerle al técnico y jugadores
por lo que ya pasó, como si el entrenador tuviera bola de cristal.
Tercero, acá por cuenta de Petro y su ordinaria campaña, ahora todo
huele a corrupción, menos lo de él, por eso me aterra ver en las redes sociales
que la eliminación no fue por el azar de los penalties sino por la corrupción
de Pekerman, país de loros.
Cuarto, pensar que debemos desterrar a nuestros jugadores, porque no
ganaron nada, el homenaje en El Campín fue un acto de vagancia del pueblo, son
los mismos que hoy deben brincar porque Nairo empezó mal el Tour de France o
porque Fernando Gaviria perdió la camiseta luego de una caída, o algunos que 31
años después alegan que Herrera no le ganó a nadie en la Vuelta a España y que
varios de los ciclistas de estas temporadas tienen más títulos que ‘El
Jardinerito’.
O lo que percibí en Bogotá con periodistas que adularon por varios años
a César Pastrana como el mejor dirigente de Santa Fe en todos los tiempos y hoy
hasta se le meten en la vida privada escarbando donde no tienen que hacerlo.
Hace rato no veía botar tanta ‘corriente’ con el caso Pekerman,
encuestas de lado y lado, creo que más que las que hubo en la campaña
Duque-Petro, el técnico argentino ni siquiera ha decidido si a va a negociar el
nuevo contrato cuando algunos ya le exigen a título personal ciertas condiciones
para apoyarlo, locos absurdos como si
fuesen los dueños del fútbol.
Otros objetan a Juan Carlos Osorio, piden a ‘Bolillo’, le echan mirada a
Pinto, argumentan que el nuevo estratega está listo en Argentina o en Perú,
como proponiendo a Gareca. Mejor dicho, todo un ‘mercado persa’.
Las
conjeturas de Simplicio: “Con tantos sabelotodos deberíamos ser campeones del
mundo hace rato”
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