Desde una empinada calle de Manizales. Julio 21 de 2018. La familia del
fútbol aficionado va creciendo desmesuradamente a partir de la Copa Mundo
Brasil 2014 cuando comenzó una larga carrera expansionista de clubes y escuelas
por todo el país. A lo largo y ancho miles de niños se alistan en la diversidad
colorida de uniformes, pero esto se está saliendo de las manos.
Lo acontecido hace unos días con un bandido venezolano que falsificó el
nombre de una escuela local en Bogotá, secuestró a un niño y cuando tranzaba el
pago por la liberación fue detenido por la Policía Nacional, pero eso es muy
peligroso y no puede volver a pasar
Caso muy complicado en el manejo para las Ligas que ante un grueso
paquete de papeles con los reglamentos cumplidos, no tienen otra opción que
afiliarlos, en eso Bogotá en la administración Pastrana hizo una apertura
democrática manejada por su director deportivo Carlos Pachón, pero llegaron
muchos clubes de papel, varios de los cuales han desaparecido hoy, sin pena ni
gloria.
Yo insisto, porque lo he asimilado de mis conocimientos sobre las
políticas de la FIFA en el sentido que el fútbol es una empresa, vista desde el
lado de los clubes y es una industria vista desde el ángulo de las asociaciones
nacionales.
Con el balompié se pueden
desarrollar megaproyectos sociales pero siempre bajo un estricto orden, eso es,
cuestión de ordenamiento, porque la gente ve fácil la creación de un club, pero
con el tiempo me encuentro con el fenómeno que hoy golpea a Bogotá y es la
creciente lista de clubes en pésimo estado, algunos en venta, otros en quiebra.
Para infortunio nuestro, en el fútbol se ha desarrollado una sub-cultura
del NO PAGO, quieren todo gratis y eso se propagó hasta los padres y jugadores,
que quieren matricula gratis, beca, uniforme gratis, liga gratis, todo gratis.
Obviamente el sistema de debilita y eso es lo que debemos combatir y
solidificar sistemas para un adecuado desarrollo de la materia prima.
Sobre el final, sigo recibiendo quejas y comentarios sobre personajes
que se han colado, disfrazados de dirigentes, en esto del fútbol, y debemos
combatirlos, personajes débiles que a punta de lengua quieren hacer cama en los
campos, tengan mucho cuidado, porque ya tengo una vivencia clara en Bogotá,
pero eso será tema más adelante.
Las conjeturas de
Simplicio: “Jefe, toca decir los nombres de los avivatos del fútbol, porque
unos trabajando y los otros haciendo de las suyas, eso no puede ser”
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